Arbitraje: Si en Europa hubiera nevera no tendrían sitio ni las verdes cervezas oficiales… Del noruego Henin Ovrebo, que dio por bueno un gol del Bayern en clarísimo fuera de fuego ante la Fiorentina y la temporada pasada pitó el polémico Chelsea-Barça, al sueco Martin Hansson, el de la mano de Henry en la clasificación mundialista, que facilitó un gol en el lanzamiento de una falta del Oporto frente al Arsenal.
Bernabéu: Casi 700 personas ostentan dicho apellido en la provincia de Barcelona... En lo futbolístico, sede, ahora seguro que neutral, de la próxima final de la Liga de Campeones. En palabras de Rafa Márquez, ese escenario añade “bastante interés” al mejor partido que coronará al mejor equipo del continente.
Capitán: Carles Puyol, bicampeón, y Rio Ferdinand, los únicos que aspiran a repetir. En otros bandos, Raúl, que no ha levantado ninguna Copa de Europa con el brazalete, digiere la derrota más dolorosa de su carrera; “il capitano perfetto” –así bautizó Ancelotti a Terry– intenta purgar sobre el verde pecados de alcoba; y Palop, héroe de dos Copas UEFA, y subcampeón de otras tantas Ligas de Campeones, cambiar la historia.
Dinastía: Los Maldini –en la primera temporada de la era post Paolo–, los Sanchís y ahora los Busquets. La tradición dice que esos hijos, una vez campeones, siempre ganan más Copas de Europa que los padres, así que al centrocampista del Barça le hace falta una más como mínimo.
Estratega: Cualidad aplicable a Wenger. Su modelo, vigente en el Arsenal desde el 96, da canch
a a jovenes valores.
Fábrica: Seca. Ni Mosquera, ni Rodrigo. No ha debutado ningún canterano del Real Madrid en esta Liga de Campeones. Ya lo dijo Pellegrini: “Eso no es cosa mía”. En el Barça ya han jugado Jonathan dos Santos y Jeffren. En el Sevilla, Cala.
Gooooooool: Hasta ayer se habían cantado y llorado 274 en la presente Champions. Los últimos 15 minutos de los partidos acogen los momentos clave, en los que más se marca: 56 tantos, más del 20 por ciento.
Himno: Pomposa sintonía que precede a los partidos y a sus retransmisiones televisivas. Adaptación de una composición de Händel y reiterativa letra –”los campeones, los campeones, son los campeones”– traducida al inglés, el francés y el alemán.
Imparable: Dícese de de Wayne Rooney. El auténtico diablo rojo. Cuatro de los 32 goles que acumula tienen etiqueta Champions. Para Ferguson ya es mejor que Messi o Cristiano: “Tiene un desafío en superar los 42 goles de Ronaldo”. Le restan ocho partidos de Premier y ¿cinco de Champions?
Jefe: Michael Platini. Presidente de todo el cotarro. Algunos dicen que en la Europa futbolera reina el Platinato: versión europea de una vieja canción ibérica.
Klein (Calvin): Tíos champions en calzoncillos. Lo fue Ljungberg y luego Beckham. Cristiano Ronaldo prefiere Armani.
Longevo: Lehmann, portero a los 40… El guardameta del Stuttgart no representa ese saber estar propio de sus años, como puede advertirse en la figura de Van der Sar, que a sus 39 ha firmado otro temporada más con el United. De los futbolistas de campo, el milanista Favalli ya cuenta con 38 primaveras.
Maldición: La de octavos de final. Guardiola se lo repitió a sus hexacampeones antes del partido contra el Stuttgart. Tal y como fueron las cosas se hartó de insistir en el descanso… De los últimos cinco campeones de Champions, sólo el Manchester United superó esa ronda. Oporto, Liverpool, Milan y el Barça de Rijkaard, fueron las víctimas.
Negativo: “Tú siempre negativo…” Mítica frase que se apoderó de Louis van Gaal en sus años culés. En el Bayern, le está salvando Ribery-Robben, sociedad limitada.
Orejona: Nombre vulgar con el que se conoce al trofeo que se entrega al campeón para que lo tenga durante los diez siguientes meses. Cuando un club lo conquista tres veces seguidas o cinco alternas pasa a su propiedad. Es de plata y pesa ocho kilos.
Primas: Las de los jugadores son las más jugosas. Los del Real Madrid perdieron 575.000 euros por barba con la derrota ante el Olympique Lyon; en el Barça no hay acuerdo… La temporada pasada pagó 16 millones a sus futbolistas por el título europeo y tuvo unos ingresos directos de 26,6 millones en premios por este torneo.
Quórum: Sólo hasta octavos de final, ronda alcanzada por seis de los siete campeontes que han reinado en la última década. El Liverpool de Benítez mordió el polvo en la fase de grupos y en los octavos, Real Madrid, Oporto y Milan se han venido abajo. Siguen Bayern Munich y Manchester United y el Barça se la juega.
Sábado: ¡Por fin!, el día de la gran final.

Tradición: La de Sir Alex Ferguson y su gusto por mascar chicle desde la banda de los campos de fútbol de Europa desde hace casi tres décadas. El técnico escocés, con dos títulos de Champions a sus espaldas y rosada pinta de tipo desactualizado, encarna la figura de todopoderoso manager con autoridad en despacho, vestuario, banquillo y medio Manchester.
Uniforme: Nike, con cinco equipos; Adidas, con cuatro; Puma, con tres; y Joma, Lotto, Umbro, Reebook, con uno; en los octavos de final, rivalizan en la venta de camisetas. La moda más universal del planeta: casacas futboleras… Visibles en el mercadillo más remoto, entre oficiales y truchas pueblan el mundo.
Verde: No siempre natural… Mejor que un campo de topos, el césped artificial del estadio del CSKA.
Wembley: Acogerá la siguiente final Champions. Sede londinense de los encuentros de la selección inglesa, se inauguró en 2007 en el solar del mítico estadio del que hereda su nombre.
X: Primera letra del centrocampista que se impone en... De sus dos versiones, con v y con b, gana la del primer toque, el apoyo y los pases a la espalda de la zaga rival. ¡Qué buen tiralíneas!
Y: Nombre de la generación que hoy reina en el fútbol. Los Messi, Kaká, Rooney, CR o Navas, nacieron entre 1982 y 1992. También apodada la generación Why –por qué–, son carne de PlayStation.
Zurda: De oro. La Champions, reino natural de Messi. Es más Balón de Oro y FIFA World Player rodeado de Iniesta, Xavi o Henry que cuando se enfunda la albiceleste.